Hay que meter las manos
Los planes son importantes. No me canso de decir que hay que tener planes de negocios, estimaciones de ventas, estrategias comerciales bien definidas, costos de operación desglozados a detalle, etc.
A fin de cuentas, sin un plan, no hay un camino a seguir, pero en este espacio quiero hablar de la otra parte: Meter las manos.
Imaginemos que tenemos la intención de poner un negocio de pasteles. Una pequeña boutique de repostería. Segúramente nuestra intención no es ser los cocineros que preparen los pasteles que planeamos vender (o por lo menos no a largo plazo).
Segúramente tenemos ya un plan de negocios y un recetario maestro para el negocio. Será un error crítico continuar con este negocio sin ántes meter las manos en lo que planeamos hacer.
No puedes manejar un negocio si no conoces por experiencia propia la operación de éste.
Los siguientes son pasos a seguir que pueden ayudar.
1 Observar - Hay que observar a personas haciendo las cosas, hay que conocer en persona lo que planeamos hacer nosotros mismos. Siempre digo: De la idea al papel y del papel a la acción. Pero entre el papel y la acción, habrá que investigar, conocer y hacer lo que se ha planeado.
Ver en operación un negocio similar al que planeamos emprender complementa infinitamente nuestra concepción del negocio.
2 – Ensuciarse las manos – Observar nos dará una buena idea de cómo se hacen las cosas. Rara vez, el observar y tomar notas es suficiente, el aprendizaje comienza cuando intentas hacer las cosas tu mismo. Algunas tareas parecen fáciles a simple vista, al intentarlas, nos damos cuanta que requieren de cierta habilidad, práctica y experiencia.
No temas modificar tus planes de negocio tras haber vivido la experiencia real del negocio.
3 Perseverancia – Los errores estan bien, son normales y comúnes. No te rindas a la primera si no puedes hacer un pastel a la perfección. Ensayo y Error.
4 Aprender de los errores – No solo no hay que rendirse, sino que debes aprender de tus errores y avanzar en la curva de aprendizaje del negocio.
5 Perfeccionismo – Es muy probable, que con algo de practica, comienzes a hacer bien tus pasteles. Tendrán un aspecto aceptable y quizá hasta un buen sabor. Si tu intención es poner un negocio sobre este, NADA MENOS QUE LO MEJOR es aceptable. Presionate y llega a tus límites. No te conformes con “Esta bien”, busca la perfección.
7 Calificación – Ninguna experiencia vivencial termina hasta no haber probado los frutos de ella. En este caso, hasta haber probado tus pasteles. Disfruta tus logros y compartelos con tu familia y seres queridos. No olvides criticar tu trabajo y buscar hacerlo mejor la próxima vez.
Evidentemente no todos nosotros queremos poner una Boutique de Repostería, pero valdrá mucho la pena que adaptemos estos consejos a todo negocio que emprendamos.
Emprendan
Franco Salzillo















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