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Qué delegar y que no

12 de Enero de 2010 Sin Comentarios

delegarDelegar no es cosa fácil, sobre todo para un emprendedor que ha trabajado por su cuenta desde el principio. Para empezar, decidir que necesitas un equipo de trabajo ya es un gran paso, trae responsabilidades nuevas y muchos retos en el camino.

Una vez que tienes personas a tu cargo, es hora de delegar. Es muy común seguir haciendo la mayoría de las tareas de tu negocio por ti mismo y “delegar” tareas sencillas y operativas a tu personal.

Al final, en lugar de adquirir un valioso activo humano para tu negocio, personas que complementen el proyecto y propongan, terminas con un equipo de asistentes ejecutivos sin retos ni responsabilidad.

No delegues tareas secretariales o de mensajería. Mejor contrata a una secretaria o a un mensajero. No delegues sólo trabajo operativo sin importancia. Debes delegar para obtener un cerebro extra en tu organización.

Debes comenzar a delegar tareas que sean importantes de una forma gradual y controlada. Cosas que siempre habías hecho tu pueden hacerse igual de bien o mejor por otra persona.

De la misma manera, aunque necesitas dar capacitación suficiente a tu personal para realizar tareas importantes, no es recomendable que les muestres al pie de la letra la forma de hacer las cosas. Eso es un intento absurdo de clonarte en la empresa. Buscar que alguien haga las cosas exactamente como tus las haces.

Lo ideal es explicarle a tu colaborador lo que deseas que se logre, los objetivos de determinada tarea y los resultados esperados. De ahí, vale la pena dar cierta libertad a la persona para encontrar los medios para llegar a esos resultados.

Es importante resaltar que no todas las personas buscan en un trabajo tanta libertad, muchos empleados quieren que se les diga exactamente cómo hacer algo. Aquí entran tus habilidades gerenciales y tu conocimiento de las personas que trabajan contigo.

Al recibir los resultados de una tarea delegada, es importante que seas firme en ciertos puntos como calidad, limpieza y tiempos de entrega, pero ten la capacidad de ser también flexible con lo entregado. Recuerda que todo tiene una curva de aprendizaje.

Pensando en lo anterior, no puede haber delegación de tareas sin retroalimentación constructiva.

Tus colaboradores y empleados son ahora tu familia. Predica con el ejemplo y ayúdalos a crecer. Ganan ellos, ganas tu y gana tu negocio.

Emprende hoy

Franco Salzillo

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